Los alumnos de Post-Comunión de la Almudena visitaron el Seminario Mayor y Menor de Zaragoza

Fue el viernes pasado, 25 de mayo por la tarde. La sesión de catequesis de los tres cursos de Post-Comunión consistió en una salida desde la Parroquia hasta el Seminario Metropolitano de Zaragoza. A las 18.30h nos estaban esperando en la puerta los seminaristas menores junto con dos del mayor, Daniel y Galo, este último estuvo colaborando en nuestra Parroquia de la Almudena hasta el año pasado. También Jotabé, que es el encargado de la formación del Menor.

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La visita comenzó por el primer edificio del recinto del Seminario: el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA), el lugar donde Daniel y Galo, más el resto de seminaristas mayores y otras personas de la calle, estudian Teología. Continuamos hacia el Seminario Mayor y Menor. En la rampa de bajada pudimos ver la Casa Residencia Tobías, donde están los sacerdotes retirados de la diócesis que necesitan de mayores cuidados y atenciones en esta etapa de sus vidas. Este hogar ofrece asistencia residencial y socio-sanitaria a sacerdotes no autónomos, a sus familiares y a personas directamente vinculadas en la acción pastoral de la Iglesia.

Y luego visitamos el edificio del Seminario, en donde residen los seminaristas mayores y menores. Jotabé nos explicó en qué consiste esta casa, la forma en cruz del edificio con su significado, quiénes la habitan, qué hacen y por qué están ahí.

Seguidamente nos fuimos al patio de deportes del Seminario donde estuvimos jugando con nuestros catequistas Anahí y Marta, Dyone y Manuel, Galo y Daniel. Tras los juegos, un rato para merendar el suculento manjar que nos habían preparado los seminaristas menores que estuvieron con nosotros toda la tarde.

Terminamos esta actividad de la tarde disfrutando de un momento de oración en la Capilla del Seminario Mayor. Como estamos en el mes de Mayo, mes de las flores y de la Virgen, los catequistas nos habían preparado un bonita oración a base de la lectura y representación de un cuento, “Bruno, el payaso que cultivaba flores para María”.

En esta oración y de la experiencia de este payaso, María nos decía a todos: «Payaso bueno, tú tienes un gran corazón y alguien que necesita de ti. ¡Prepara las flores! ¡Piensa que para algunos la vida es triste! Porque no conocen la amistad, porque nadie les quiere. Por más que lo busquen no encuentran una señal de simpatía, de cariño… Para ellos nunca florece una flor…Y sin embargo las flores realizan milagros… No es necesario que sean especiales, ni muy caras: flores corrientes y sencillas, una sonrisa, una palabra amable, un gesto amistoso, una oración… 

La flor más sencilla sale del corazón. Habla de un trozo de cielo sobre la tierra, donde las personas son felices, donde por cada lágrima existe un dulce consuelo, un apoyo y un cariño… Donde unas personas se abren para otras como las flores…» En este momento ofrecimos un ramo de flores a la imagen de la Virgen que preside la Capilla del Seminario Mayor y rezamos por las vocaciones y por los seminaristas que en esta casa se preparan para ser sacerdotes, ¡las mejores flores de la diócesis!

Acaba la oración nos volvimos a la Parroquia contentos de haber vivido esta bonita experiencia. ¡Gracias al Seminario por acogernos!

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